Guía 13 · Finanzas personales
Cómo ahorrar para una meta: el pie, un viaje o un imprevisto
Cuatro pasos para pasar de «este año sí ahorro» a un número con fecha: cuánto guardar al mes, dónde dejar la plata según el plazo y cómo no tirar la toalla a mitad de camino.
Por RHP TRACK Company · Revisada el · 3 min de lectura
«Este año sí ahorro» es de las promesas que más se repiten en enero y que menos llegan a marzo. Casi nunca es por falta de ganas: el problema es que «ahorrar» a secas no es una meta. Ahorrar $1.800.000 para un viaje en diciembre del próximo año, sí lo es. Esta guía te ayuda a pasar de la intención a un número.
Paso 1: ponle número y fecha
Una meta sirve cuando tiene un monto y un plazo. «Juntar para el pie» se transforma en «juntar $6.000.000 en tres años». Con esos dos datos ya puedes calcular cuánto guardar cada mes, y saber si la meta es realista o si hay que ajustar el monto o la fecha.
Si tienes varias metas, ordénalas. Una forma razonable:
- Primero, un fondo de emergencia, para que un imprevisto no te obligue a endeudarte.
- Después, las metas con fecha cercana: un viaje, un curso, renovar el computador.
- Al final, las de largo plazo, como el pie de una vivienda.
Paso 2: calcula cuánto guardar al mes
Sin rentabilidad, la cuenta es simple: lo que falta dividido por los meses. Para juntar $1.800.000 en 18 meses necesitas $100.000 al mes; si quieres viajar en 12 meses, sube a $150.000. El plazo pesa mucho.
También funciona al revés: si sabes cuánto puedes guardar, puedes calcular cuándo llegas. Con $60.000 al mes, esos $1.800.000 toman 30 meses; con $100.000, 18. Haz las dos cuentas en la calculadora de ahorro.
Si el monto mensual no te cabe, no abandones la meta: revisa tu presupuesto para ver de dónde sacar, alarga el plazo o achica la meta. Una meta más chica que sí cumples vale más que una gigante que abandonas.
Paso 3: elige dónde guardar la plata
La pregunta clave es cuándo vas a necesitar el dinero. Mientras más corto el plazo, menos riesgo conviene tomar, porque no hay tiempo para recuperarse de una mala racha.
- Menos de un año: algo que puedas retirar sin castigo y que no baje de valor, como una cuenta de ahorro o un depósito a plazo.
- Uno a tres años: depósitos a plazo o fondos de bajo riesgo. Antes de elegir, pregunta si hay comisiones o costos por retirar antes.
- Más de tres años: puedes considerar alternativas con algo más de riesgo, entendiendo que su valor sube y baja. Si la meta está en UF, como el pie de una vivienda, conviene que el ahorro también se reajuste con la inflación.
La rentabilidad ayuda, pero menos de lo que parece en plazos cortos. Para juntar $6.000.000 en tres años partiendo con $1.000.000, sin rentabilidad necesitas $138.889 al mes; con un 4% anual, bajas a $127.819. La diferencia existe, pero el que hace la pega es tu aporte mensual. Antes de invertir, verifica que la institución esté fiscalizada por la Comisión para el Mercado Financiero.
Paso 4: hazlo automático
- Programa una transferencia el mismo día que te llega el sueldo, no a fin de mes con lo que sobre.
- Guarda la meta en una cuenta separada de la que usas para tus gastos: lo que no ves, no lo gastas.
- Los ingresos extra, como un aguinaldo, un bono o la devolución de impuestos, pueden ir directo a la meta.
- Revisa tu avance una vez al mes. Si un mes no pudiste, no pasa nada: retoma el siguiente.
Y cuando llegues, date el gusto sin culpa: para eso ahorraste. Después, a ponerle número y fecha a la siguiente.
Haz el cálculo con tus números
Fuentes
Esta guía es información general para ordenar tus finanzas. No es una recomendación personalizada de inversión ni de crédito: cada situación es distinta.
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