Guía 06 · Finanzas personales
Cómo armar un presupuesto mensual que sí puedas cumplir
Un método simple para ordenar tu sueldo líquido: gastos fijos, variables y anuales, cuánto apartar para ahorrar y qué hacer los meses en que no alcanza.
Por RHP TRACK Company · Revisada el · 4 min de lectura
Hacer un presupuesto suena a planilla con colores y fórmulas, y por eso mucha gente lo deja para "cuando tenga tiempo". En realidad basta con responder tres preguntas: cuánta plata entra de verdad, en qué se va y cuánto quieres que te quede. Esta guía propone un método simple, pensado para un sueldo chileno, con sus marzos, sus septiembres y sus diciembres.
Parte por tu líquido, no por tu bruto
El error más común es armar el presupuesto con el sueldo que dice el contrato. Lo que de verdad puedes gastar es tu líquido: lo que queda después de AFP, salud, seguro de cesantía e impuesto. Si ganas $900.000 brutos con contrato indefinido, tu líquido ronda los $736.380. Calcula el tuyo en la calculadora de sueldo líquido o, si trabajas a honorarios, en la de boletas.
Si tus ingresos cambian de un mes a otro, por comisiones, boletas o propinas, usa como base el mes más bajo de los últimos seis y no el promedio. Lo que llegue por encima de eso, trátalo como un extra: es mucho más fácil ahorrar un extra que tapar un hoyo.
Anota en qué se te va la plata
Antes de decidir cuánto gastar en cada cosa, mira qué está pasando hoy. Durante un mes, anota todo: el arriendo y las cuentas, pero también el café, el delivery y la recarga del celular. Las cartolas del banco y de la tarjeta de crédito te ahorran gran parte del trabajo. Después ordénalo en tres grupos:
- Gastos fijos: los que pagas todos los meses por un monto parecido. Arriendo o dividendo, cuentas básicas, plan del celular, transporte, colegio, cuotas de créditos.
- Gastos variables: supermercado, salidas, ropa, regalos. Aquí suele estar el margen para ajustar.
- Gastos anuales o esporádicos: los que llegan una o dos veces al año y desordenan todo. El permiso de circulación, el seguro del auto, los útiles y uniformes de marzo, las Fiestas Patrias, la Navidad, las vacaciones.
Los gastos anuales son el gran enemigo de cualquier presupuesto, porque se nos olvidan justo hasta el mes en que llegan. El truco es simple: súmalos, divide el total por 12 y aparta ese monto cada mes. Si entre todos suman $600.000 al año, son $50.000 mensuales. Cuando llegue marzo, la plata ya va a estar ahí.
Una referencia para partir: 50, 30 y 20
Una regla muy usada es la del 50/30/20: la mitad del líquido para necesidades, un 30% para gustos y un 20% para ahorrar o pagar deudas. Con un líquido de $736.380, quedaría más o menos así:
| Grupo | Qué incluye | Monto |
|---|---|---|
| Necesidades (50%) | arriendo o dividendo, cuentas, supermercado, transporte, salud | $368.000 |
| Gustos (30%) | salidas, delivery, ropa, suscripciones, regalos | $221.000 |
| Ahorro y deudas (20%) | fondo de emergencia, metas, prepagar créditos caros | $147.000 |
No es una ley y no tiene por qué cuadrarte perfecto. Si pagas un arriendo alto, puede que las necesidades se coman el 60% o más, y está bien: lo importante es que lo sepas, y que el ahorro no sea "lo que sobre a fin de mes". Casi nunca sobra.
Págate primero
El ahorro que funciona es el automático. El mismo día que te llega el sueldo, programa una transferencia a una cuenta separada, aunque sea un monto chico. Lo que no ves en tu cuenta, no lo gastas. Con el tiempo, ese ahorro puede convertirse en tu fondo de emergencia, que te explicamos en esta guía.
Lo mismo sirve para los ingresos extra. Si recibes un bono, un aguinaldo o una devolución de impuestos, decide antes de que llegue qué parte va a ahorro o a deudas. Si lo decides después, ya sabes lo que pasa.
Si tienes deudas
Si parte importante de tu sueldo se va en cuotas, ordénalas de la más cara a la más barata, y pon cualquier peso extra en la primera. Suelen ser caros los avances en efectivo, el uso de la línea de crédito y quedarse pagando el mínimo de la tarjeta. Para comparar el costo real de cada deuda, mira la CAE: te explicamos cómo leerla en la guía de créditos de consumo.
Y un dato si te ofrecen pagar cuotas descontándolas directo del sueldo: con tu acuerdo por escrito, el empleador puede hacerlo, pero esos descuentos no pueden pasar del 15% de tu remuneración total (artículo 58 del Código del Trabajo). La excepción son los préstamos sin interés que da la propia empresa para vivienda o educación, cuyas cuotas pueden llegar al 30%.
Los meses en que no alcanza
Va a pasar. Cuando un mes no cuadra, mira primero los gastos variables, que son los más fáciles de mover. Si el problema se repite tres meses seguidos, ya no es un mes malo: es una señal de que algún gasto fijo es demasiado grande para tu ingreso, y vale la pena revisarlo con calma.
Lo que conviene evitar es tapar un mes malo con la tarjeta o con un avance. Eso no resuelve nada: traslada el problema al mes siguiente, y con intereses.
Revísalo cada tanto
Un presupuesto no se hace una sola vez. Revísalo cuando cambie tu sueldo, cuando cambie un gasto grande y, si puedes, una vez al mes, aunque sean diez minutos con un café. Al principio cuesta; después se vuelve costumbre, y la tranquilidad de saber dónde está tu plata vale bastante más que esos diez minutos.
Haz el cálculo con tus números
Fuentes
- SII: tabla del impuesto único de segunda categoría
- Código del Trabajo, art. 58 (descuentos de las remuneraciones) (BCN)
Esta guía es información general para ordenar tus finanzas. No es una recomendación personalizada de inversión ni de crédito: cada situación es distinta.
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