Guía 07 · Finanzas personales
Fondo de emergencia: cuánto juntar y dónde guardarlo
Para qué sirve un fondo de emergencia, cuántos meses de gastos conviene juntar según cómo trabajas, dónde dejarlo y cómo armarlo de a poco.
Por RHP TRACK Company · Revisada el · 4 min de lectura
Un fondo de emergencia es plata que existe para un solo propósito: que un problema no se convierta en una deuda. Se echa a perder el refrigerador, te quedas sin pega, llega una cuenta médica que no esperabas. Sin un colchón, todo eso termina en la tarjeta de crédito o en un avance, y una emergencia de un mes se transforma en cuotas para todo el año.
Cuánto juntar
La referencia más usada es tener entre tres y seis meses de tus gastos esenciales. Ojo: no de tu sueldo, sino de lo que necesitarías para vivir si dejaras de recibir ingresos, como el arriendo o el dividendo, las cuentas, la comida, el transporte, la salud y las cuotas que no puedes dejar de pagar. Si tus gastos esenciales son $650.000 al mes, tu meta estaría entre $1.950.000 y $3.900.000.
En qué parte de ese rango te conviene estar depende de qué tan estable es lo que ganas:
- Más cerca de tres meses si tienes contrato indefinido, nadie más depende de tu sueldo y tu trabajo tiene buena demanda. Si te despiden por necesidades de la empresa después de un año o más, además tienes la indemnización y el seguro de cesantía.
- Más cerca de seis meses, o incluso más, si trabajas a honorarios o por tu cuenta, si tus ingresos varían mucho o si mantienes a otras personas. Con boletas no tienes seguro de cesantía ni indemnización, así que el fondo es tu único colchón.
Empieza por una meta chica
Juntar seis meses de gastos puede sonar imposible, y por eso mucha gente ni siquiera empieza. Parte por algo alcanzable: lo suficiente para una emergencia chica, como una reparación o un gasto médico. Después apunta a un mes completo de gastos, luego a tres, y así.
Para que tengas una idea de los tiempos: si tu líquido es de $800.000 y apartas el 10% cada mes ($80.000), juntas un mes de gastos de $650.000 en 9 meses. No es rápido, pero tampoco es eterno, y cada mes que pasa estás un poco más protegido. Si te llega un bono, un aguinaldo o una devolución de impuestos, es el momento perfecto para darle un empujón.
Dónde guardarlo
El fondo tiene que cumplir tres condiciones: estar separado de la cuenta del día a día, que lo puedas sacar rápido y que no pierda valor de golpe. Estas son las alternativas más comunes:
- Una cuenta de ahorro o una cuenta vista aparte. Es lo más simple y la plata está disponible al tiro. Hay cuentas de ahorro que se reajustan con la inflación o pagan intereses; revisa bien las condiciones de giro, porque algunas limitan los retiros.
- Depósitos a plazo. Suelen pagar más, pero la plata queda comprometida hasta el vencimiento. Si eliges esta opción, conviene repartir el fondo en varios depósitos que venzan en fechas distintas, para tener siempre una parte a mano.
- Fondos mutuos de muy corto plazo, como los llamados money market. Se pueden rescatar en pocos días y suelen moverse poco, pero su valor puede variar: no tienen una rentabilidad garantizada.
Lo que no conviene para este fondo son las acciones, las criptomonedas u otras inversiones cuyo valor puede caer justo cuando necesitas la plata. Tampoco tenerlo en la misma cuenta donde te llega el sueldo, porque se mezcla y, sin darte cuenta, se va. Y antes de abrir cualquier producto, revisa que la institución esté fiscalizada por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF).
Cuándo usarlo, y cuándo no
Úsalo para lo que no se puede postergar y no estaba en tus planes: quedarte sin trabajo, una reparación urgente de la casa o del auto con el que trabajas, una urgencia de salud. No es para las vacaciones, el celular nuevo ni las ofertas del Cyber. Para eso existen las metas de ahorro, en otra cuenta.
Y cuando lo uses, que no te dé culpa: para eso estaba. La prioridad de los meses siguientes es volver a llenarlo.
¿Y si tengo deudas caras?
Si estás pagando avances, la línea de crédito o una tarjeta con el pago mínimo, puede ser tentador poner todo en esas deudas y dejar el fondo para después. Un camino intermedio que funciona para mucha gente: junta primero un fondo chico, para que la próxima emergencia no te obligue a endeudarte otra vez, y después enfócate en pagar antes lo más caro. La ley te permite prepagar los créditos de hasta 5.000 UF aunque el banco no quiera, con una comisión limitada (artículo 10 de la Ley 18.010); lo explicamos en la guía de créditos de consumo.
Lo que ya tienes a tu favor
Si trabajas con contrato, cotizas en el seguro de cesantía, que puede ayudarte si pierdes el trabajo. No reemplaza al fondo de emergencia, pero sí cambia cuánto necesitas juntar. Y si te despiden por necesidades de la empresa con un año o más de antigüedad, la indemnización también te da un respiro: en la guía del finiquito puedes ver cuánto te correspondería.
Haz el cálculo con tus números
Fuentes
- Ley 18.010 sobre operaciones de crédito de dinero, art. 10 (BCN)
- Ley 19.728 sobre seguro de desempleo (BCN)
- Código del Trabajo, arts. 161 y 163 (BCN)
Esta guía es información general para ordenar tus finanzas. No es una recomendación personalizada de inversión ni de crédito: cada situación es distinta.
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